Desde sus origenes que se remontan aproximadamente a 2.000 AC hasta la actualidad Mojácar ha conseguido mantener su legado, y ahora guarda como en ningún otro lugar en andalucía una singular fidelidad con su pasado arabe.
Mojácar era un emplazamiento excepcional para dominar el horizonte, por su localización y posición geográfica Mojácar ha sido muy valorada y apreciada por muchos pueblos que se asentaron en la comarca hace unos 2000 AC.
Los fenicios (1100 aC) y la cultura de argárica de la Edad de Bronce (2000 aC) la denominaron Murgis. Cuando los griegos ocuparon la región al pueblo lo denominaron Murgis Akra (Murgis en la altura), de ahí su derivación latina ,Mucacra, y arabe ,Moxacar,que da pie a su nombre actual de Mojácar.
Mojácar fue ciudad floreciente hasta bien entrado el siglo XVIII, en lo militar, civil y eclesiástico. La población llega a cifrarse en 10.000 personas. Hacia la mitad del siglo XVIII se inicia el decaimiento de la ciudad. Pertinaces sequías que merman al pueblo agricultor son el motivo del éxodo hacia Sudamérica y posteriormente a Cataluña y Europa. La despoblación adquirió carácter alarmante. Pero el milagro llegó en forma de turismo, que lejos de destruir la auténtica fisonomía de su pueblo y de sus gentes hizo que el visitante continuaran admirando su pasado, su arquitectura, el color blanco de sus casas y el carácter abierto de gentes que heredaron la tolerancia y convivencia de diversas culturas y religiones.